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EL DIPUTADO NUET INSTA AL GOBIERNO EN UNA INICIATIVA A RECORTAR UN 20% LA ASIGNACIÓN PÚBLICA A LA IGLESIA Y A QUE SE ESTABLEZCA UN PLAZO DE ADAPTACIÓN PARA SU “COMPLETA AUTOFINANCIACIÓN”
Por Albert - colaboraciones, novedades, ual - 15/feb/2012
El portavoz de IU en la Comisión Constitucional del Congreso recuerda que la Iglesia Católica recibe del Estado “más de 9.000 millones de euros anuales” y considera que, como ya ha aprobado el Ejecutivo del PP para sindicatos, patronal y partidos, “también debe participar en el esfuerzo colectivo necesario para superar la crisis”
(Madrid, 15 de febrero 2012).- Izquierda Unida, a través de su diputado de EUiA por Barcelona, Joan Josep Nuet, ha registrado una iniciativa en el Congreso para que el Gobierno extienda también a la Iglesia Católica el recorte del 20 % en subvenciones que ya ha decidido aplicar en 2012 para luchar contra el déficit a los sindicatos, la patronal y los partidos políticos. En concreto, Nuet insta textualmente al Ejecutivo del PP en su propuesta a que aplique un recorte “en un 20 % a la asignación tributaria a la Iglesia Católica en el IRPF en los Presupuestos Generales del Estado para 2012, con la finalidad de que la Iglesia participe en el esfuerzo colectivo necesario para superar la crisis”.
El portavoz parlamentario de IU en la Comisión Constitucional del Congreso encuadra este punto contenido en la proposición no de ley registrada en el objetivo más amplio para que el Gobierno lleve a cabo “las medidas oportunas para establecer un calendario con un plazo de adaptación para la completa autofinanciación de la Iglesia Católica a través de las donaciones de sus fieles”.
Nuet recuerda que “el Estado entrega a la Iglesia Católica más de 9.000 millones de euros anuales entre aportaciones directas e indirectas: asignaciones tributarias vía IRPF, exenciones en distintos tributos, financiación de personal que imparte religión católica y de centros de ideario católico, transferencias para asistencia sanitaria y obra social, financiación de funcionarios capellanes, mantenimiento de patrimonio artístico de su propiedad, y otras subvenciones y financiación de eventos religiosos o para asociaciones de ámbito local”.
En igual sentido, el parlamentario de IU señala que el Gobierno de Mariano Rajoy también ha sacado adelante recientemente un decreto “donde se establecen unos recargos temporales en los distintos tramos del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), con los que espera recaudar más de 5.000 millones de euros adicionales, que potencialmente harán que la asignación tributaria para la Iglesia Católica pueda ser superior a la del año anterior”.
Joan Josep Nuet considera que estas situaciones de privilegio, además de “chocar frontalmente con el principio constitucional de no confesionalidad del Estado” pueden “herir la sensibilidad y el sentido de igualdad y de justicia distributiva de muchos ciudadanos que no están comprometidos con la Iglesia Católica, especialmente de los que participan de otras creencias filosóficas y religiosas o de los que defendemos la independencia del Estado respecto a todas las confesiones religiosas y de las influencias de sus jerarquías”.
Por todo ello, la proposición de IU recoge también entre sus solicitudes al Ejecutivo que en ese plazo de adaptación para la autofinanciación se revisen “los beneficios fiscales de los que disfruta la Iglesia Católica con el objetivo de su desaparición, en particular, en lo que respecta a las exenciones en el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI)”.
También que se suprima en ese mismo plazo la “asignación tributaria a la Iglesia Católica en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF)”.
A CONTINUACIÓN SE INCLUYE EL TEXTO ÍNTEGRO DE LA INICIATIVA REGISTRADA
A LA MESA DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS
Al amparo de lo establecido en el Reglamento de la Cámara, el Grupo Parlamentario de IU, ICV-EUiA, CHA: LA IZQUIERDA PLURAL presenta la siguiente Proposición no de ley sobre la financiación de la Iglesia Católica, para su debate en la Comisión Constitucional.
En el Título Preliminar de la Constitución Española de 1978, y más en concreto en sus artículos 6 y 7, se recoge la importancia de los partidos políticos como instrumentos fundamentales para la participación política y de la manifestación de la voluntad popular, y la de sindicatos de trabajadores y asociaciones empresariales como aquellos que contribuyen a la defensa y promoción de los intereses económicos y sociales que les son propios. Todos ellos son parte fundamental en la vertebración del Estado, y su estructura interna y funcionamiento deben ser democráticos.
Por su parte, el artículo 16, del Capítulo II, del Título I, garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades, en un Estado aconfesional que mantendrá relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones.
En el actual contexto de crisis económica el Gobierno ha considerado necesario reducir en un 20% las subvenciones a partidos políticos, sindicatos y patronal. En particular, se encuentra en tramitación parlamentaria un Proyecto de Ley para adecuar las subvenciones previstas en la Ley Orgánica sobre financiación de los partidos políticos para que éstos, según se expresa en la exposición de motivos de dicho proyecto, participen en el esfuerzo colectivo necesario para superar la crisis.
En este mismo contexto el Gobierno también aprobó el Real Decreto-Ley 30/2011, más tarde convalidado por el Congreso de los Diputados, en el que se establecen unos recargos temporales en los distintos tramos del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, con los que espera recaudar más de 5.000 millones de euros adicionales, que potencialmente harán que la asignación tributaria para la Iglesia Católica pueda ser superior a la del año anterior.
El Estado entrega a la Iglesia Católica más de 9.000 millones de euros anuales entre aportaciones directas e indirectas: asignaciones tributarias vía IRPF, exenciones en distintos tributos, financiación de personal que imparte religión católica y de centros de ideario católico, transferencias para asistencia sanitaria y obra social, financiación de funcionarios capellanes, mantenimiento de patrimonio artístico de su propiedad, y otras subvenciones y financiación de eventos religiosos o para asociaciones de ámbito local.
Esta situación privilegiada puede herir la sensibilidad y el sentido de igualdad y de justicia distributiva de muchos ciudadanos que no están comprometidos con la Iglesia Católica, especialmente de los que participan de otras creencias filosóficas y religiosas, y principalmente, la de aquellos que defendemos la independencia del Estado respecto a todas las confesiones religiosas y de las influencias de sus jerarquías, así como la igualdad de todos los ciudadanos ante el Estado y en el acceso a los Bienes Públicos. En todo caso, esta situación choca frontalmente con el principio constitucional de no confesionalidad del Estado.
Evidentemente, la práctica religiosa no es un servicio público que beneficie a toda la ciudadanía y son los fieles de cada religión quienes, en su caso, deberían contribuir a la financiación de su culto, clero y actividades religiosas.
Por todo ello, se presenta la siguiente
PROPOSICIÓN NO DE LEY
“El Congreso de los Diputados insta al Gobierno a:
1.- Llevar a cabo las medidas oportunas para establecer un calendario con un plazo de adaptación para la completa autofinanciación de la Iglesia Católica a través de las donaciones de sus fieles.
2.- Revisar en ese plazo de adaptación los beneficios fiscales de los que disfruta la Iglesia Católica con el objetivo de su desaparición, en particular, en lo que respecta a las exenciones en el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI).
3.- Suprimir en ese plazo de adaptación la asignación tributaria a la Iglesia Católica en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF).
4.- Recortar en un 20% la asignación tributaria a la Iglesia Católica en el IRPF en los Presupuestos Generales del Estado para 2012, con la finalidad de que la Iglesia participe en el esfuerzo colectivo necesario para superar la crisis.”
El Dios de la esquizofrenia
Por Albert - archivo, colaboraciones - 13/feb/2012
Ante tamaña amenaza la CIA y el departamento de Estado de los EE.UU lanzaron una contraofensiva sin precedentes en América Latina. Su estrategia consistió en infiltrar las sectas evangélicas con el fin de detener la insurrección. El principal objetivo: dividir las comunidades y anular el mensaje subversivo. De este modo invirtieron millones de dólares en patrocinar las « nuevas iglesias » para desmovilizar con himnos, letanías y regalitos el « peligro comunista ». Con el paso del tiempo el satánico vudú surtió el efecto deseado deteniendo el avance guerrillero que ponía en jaque la estabilidad de la zona. Algo que se puede corroborar en el caso de Guatemala, el Salvador y Nicaragua.De mi direro, al papa cero
Por Albert - archivo, colaboraciones, ual - 18/jul/2011
Sobre la nueva visita del papa a España
Ante la vuelta apoteósica del papa a España, cabe hacerse varias preguntas:
a) ¿Cuál es la actitud actual del supremo Jerarca Vaticano?
b) ¿Viene en plan de Jefe de Estado del Vaticano o en plan de pastor de un grupo de fieles que creen en él?
c) ¿Cuál ha de ser, consecuentemente, la actitud ante tal visita por parte de las autoridades de nuestro Estado, supuestamente democrático y laico?
Tres preguntas relacionadas; pero fijémonos sobre todo en la primera y tercera pregunta, que son las más prácticas -la segunda es, más bien, una pregunta retórica-.
Situación actual:
La marcha atrás restauracionista de los papas Juan Pablo II y Benedicto XVI respecto al triunfador cambio de paradigma iniciado en el Concilio Vaticano II, es obvia. Dichos Jerarcas, además, subrayan el Absolutismo medieval, la autoinfalibilidad y el culto a la personalidad.
La máquina de encubrimiento de delitos de pederastia clerical lejos de la justicia secular, muestra claramente una Iglesia de clérigos cerrada y funcionando como un grupo esotérico-hermético frente al mundo exterior del resto de mortales; éstos, regidos por unas leyes universales y para todos iguales.
La beatificación, deprisa y corriendo, del gran protector de Maciel, Juan Pablo II, agravada por el hecho de que Ratzinger conocía todos aquellos hechos delictivos, es también una ulterior prueba de tal restauracionismo de Ortodoxias y Sumos Pontífices -y la presunta ejemplaridad del beatificado, una muy solemne equivocación-.
Tras esta beatificación, el gran final de la ceremonia -que pasa desapercibido- es la destitución, por parte de Benedicto XVI, del razonable obispo australiano Morris por haber escrito en una Carta Pastoral de hace cinco años que “si las reglas de la Iglesia permitieran ordenar a mujeres y a hombres casados, ‘el estaría abierto a esta posibilidad’”. Es un síntoma claramente indicativo del límite al que nadie habría creído que se pudiera jamás llegar: despotismo del Sumo Jerarca, su obsesiva condena del sexo y glorificación de sacrificio y su minusvaloración de la mujer; es decir, la consolidación de una iglesia-secta.
¿Qué diferencia puede haber ya, a tal punto, entre esta secta y las religiones mistéricas pre-cristianas del pasado? Cierto que en tales agrupaciones mistéricas todo era secreto de cara al mundo exterior -esoterismo-; pero también había sacrificios y flagelaciones. La autoridad sacerdotal era allí igualmente absoluta y sus adictos -al participar en unos ritos masoquistas- sentían también allí una gran seguridad y satisfacción psicológica. Puede observarse en la Villa dei Misteri, muy cercana a Pompeya, una truculenta pintura sobre una flagelación de una mujer por parte de otra, ante la mirada sagrada (Cfr p 33 y figura 75 del libro La peinture étrusque, La peinture romaine, Ediciones de Pont Royal, Le livre-musée). La pintura es del siglo II antes de Cristo.
El profeta Jesús de Nazaret -un siglo y medio más tarde- rompió clamorosa y públicamente tanto con aquellas religiones mistéricas para unos pocos iniciados como con la de un solo pueblo elegido (Israel); y presentó un mensaje de hermandad universal abierto absolutamente a todos los humanos -cristalino, cosmopolita y nada masoquista-, mensaje antitético de la iglesia-secta en que está desembocando el actual pontificado.
Ahora el modelo mistérico vuelve a imponerse; y reaparece el Sumo Sacerdote constructor de antiguos sueños ilusorios para grupos de iniciados; si bien aquí, se pretende que tal ritual para iniciados sirva para multitudes de seguidores esparcidos por el mundo; y se lanza su mensaje a todo un universo de televidentes: es -como se ha indicado- para beatificar a un Pastor que fue, a su vez, un ídolo mediático, capaz de colmar el hambre de seguridades de un público de masas -si bien el propio pastor en papa-móvil se enfrentó a las valientes iglesias populares latinoamericanas y ordenó descabezar a sus teólogos de la Liberación, azote de represivos dictadores, a quienes el actual beatificado consideraba sumos benefactores-; y el hecho es que, además -como se ha dicho-, aquí se trata de proclamar “como modelo de ejemplaridad” a un amigo y protector del pederasta Maciel mientras Wojtyla era el Papa, es decir, el supuesto “Vicario de aquel profeta para el pueblo, Jesús de Nazaret que expulsaba, a latigazos, a los mercaderes del Templo”. Y se da un macabro efecto secundario: los altos Jerarcas que tan televisivamente pontifican, acaban creyéndose, ellos mismos, su tan sumo papel. Resultado: el binomio de un convencido Jerarca -revestido de vistosos colores y parafernalia de rituales lanzados al inconsciente- más su fiel, crédulo, arrodillado y hambriento de seguridades; y, entre ambos, la correa de transmisión de encantamientos: los Roucos, los Caminos, los Cañizares y toda la caterva de acólitos en rito cúltico. Y todo el conjunto formando un núcleo muy estable que puede durar toda una vida -si bien, una vida tornada ilusa-. En un reciente artículo sobre preparación de la vuelta del Papa a España para el mes de agosto, el periodista Marc A. Adell, en Un dinero digno de mejor causa (Cfr Público, 3-VII-2011), así concluye: “La católica España prioriza el espectáculo y la exhibición antievangélica y populista de un Jefe de Estado, antes que la acogida cálida y familiar de nuestro Pastor. Signo evidente de la decadencia y descomposición moral y espiritual de una religión prostituída -es decir, vendida-, cuyos jerarcas han perdido el norte”.
¿Pero, tiene futuro para toda la sociedad, este modelo de iglesia?
Su declive es obvio. La humanidad camina hacia una sociedad secular -se puede ver en los seminarios vacíos: no hay jóvenes; y en los templos de las iglesias: la media de edad es de setenta y cinco años-. Y es, desde tal situación real y proceso en marcha, donde puede evaluarse el esfuerzo inaudito -pero vano y tragicómico- de pretender retrotraer a la Iglesia a los tiempos oscuros de antes del Concilio Vaticano II -el de la apuesta por la libertad- y volverla aún hacia las religiones mistéricas precristianas. Son posiciones sin base alguna, no creíbles ni para los pensadores laicos ni para los teólogos serios ni para la gente ordinaria de la calle. Los presuntos Vicarios de Cristo + sus seguidores más adictos se han convertido en secta. Y la secta se auto-alimenta en su grupo interior; y se auto-estimula como toda adicción -individual y colectivamente-; es la misma que también se activa en el que se entrega a la adicción hacia una ideología cerrada: siempre es una experiencia irresistible.
El obispo Morris reconoce -y al menos lo expresa en público-, que no se le ha hecho justicia y que ni tan siquiera se le ha escuchado, como sería normal en cualquier juicio de tipo secular -¿quiérese mayor evidencia del existente despotismo?-. Pero se impone la Realpolitic y hay que condenar a teólogos si se quiere salvar la secta.
Volvamos, pues, a nuestra tercera pregunta del principio: ¿Cuál ha de ser, consecuentemente, la actitud ante tal visita por parte de las autoridades de nuestro Estado, supuestamente democrático y laico?
La única respuesta con sentido -tanto para creyentes como para agnósticos- es que el Estado no debe hacerle el más mínimo caso ni darle el más mínimo soporte institucional ni, menos aún, económico.
Jaume Barallat
El Universo real. Por Antón Layunta.
Por Albert - archivo, colaboraciones, ual - 3/may/2011
Al cumplir el primer decenio del siglo XXI la sorprendente afirmación del sabio –“sólo se que no se nada”- sigue estando totalmente vigente a pesar de todo lo andado desde entonces.
Por un instante imaginemos que todo el conocimiento humano acumulado hasta hoy es un grano de arena. Desde ese nivel de conocimiento es del todo imposible intuir el infinito desierto en el que ese grano de arena insignificante está implicado. Y, hasta hoy, no haber llegado a intuir esa inimaginable dimensión, que sepamos, no ha interferido para nada en el imparable proceso cósmico en el que irremediablemente estamos implicados aún sin necesidad de comprenderlo.
Desde aquel exacto momento en que aquel veraz sabio de la historia expresó su sincera afirmación hasta hoy que en los aspectos fundamentales aún estamos allí mismo, han pasado sólo dos o tres mil años.
En este tiempo y ante la evidencia de no lograr saber, algunos intrépidos decidieron ingeniarse su propia Verdad. Total quien la iba a contrastar.
Más o menos fue así como surgió la opción monoteísta y con ella desaparecieron los ancestrales chamanes adoradores de la naturaleza, del sol, la luna, el agua, o de los animales que les alimentaban. En su lugar aparecieron profetas, hijos de divinos y auto proclamados sumos servidores del único díos en la Tierra; el hombre.
Desde entonces y durante más de veinte siglos, los que prometían amor y se presentaban como justos, esos nuevos dioses de imagen humana, nos han dejado malas consecuencias. La imposición de únicas verdades. La ética de la violenta intransigencia. A través de sus servidores, divididos en mil cismas, su modelo social de convivencia ha consentido el maltrato de la Naturaleza y la negación de nuestra propia condición en pos de una antinatural uniformidad de la vida.
Han sido miles de años perdidos. Guerreando por ver cual de ellos era el más verdadero, el dios más poderoso. Sus representantes aquí en la Tierra todavía hoy hacen gala de ser fervientes seguidores de unos libros que ellos califican como sagrados y que entre otras claras descalificaciones científicas tienen la de ser unos escritos que no reflejan que la Tierra sea redonda o que el sol es el centro del sistema solar, por poner dos ejemplos sencillos.
En esos libros no figuran conceptos como galaxia, agujero negro, antimateria,… no hablan de ADN, células madre, átomos de carbono, o cuerdas del universo.
Hablan de paz y amor, eso sí, pero después de una concatenación de guerras santas, exterminio de herejes e ilegítimas condenas a científicos progresistas, seguimos todos en aquel mismo lugar. Sabiendo que no sabemos nada, exactamente igual que hace dos o tres mil años.
La consecuencia de todo este tiempo mal guiados por ellos y sus divinos representantes ha sido nefasto para la vida en la Tierra. El aire y el agua contaminados, calentamiento del planeta, deforestación, extinción de formas de vida biológica y exterminio de millones de seres vivos a veces sólo por ser considerados herejes. Han aumentado los míseros y los poderosos cada vez lo son más globalmente.
El mundo está exactamente al revés de lo que prometían los libros sagrados de los monoteístas hace miles de años. No hay amor por el prójimo. No hay perdón para el diferente. No hay paz. No hay caridad. Y lo que es peor, no hay esperanza de que uno de esos dioses por medio de sus santos servidores consiga el milagro de reconducir la situación a corto o medio plazo. Más bien parece que al contrario. Cada vez se radicalizan más y se alejan más y más de la imparable realidad. La del Universo real en el que todos estamos vivos ahora. En este mismo instante en el que leemos estas palabras. Ese si es el universo real.
Yo creo que, en el nombre del judaísmo, de los dos grandes escindidos y de sus infinitas disidencias, en el nombre de todos ellos ya se ha destruido suficiente.
Todo lo que en nuestro pequeño grano de arena hemos llegado a comprender y manipular ha resultado destructivo. Mejor no entender más y poner en peligro el cosmos.
La invención del telescopio y el microscopio, entre otros adelantos, nos ha ido poco a poco dando respuestas. Con ese acceso directo a la información muchas de las historias misteriosas y sagradas se han ido convirtiendo en simples fábulas que la Tradición, y en demasiados casos el miedo, siguen aún hoy manteniendo vigentes en la atemorizada vida cotidiana de millones de personas en el planeta.
Razonemos ¿Es necesario que una célula sepa que forma parte del cuerpo de un gran elefante para que el paquidermo goce de una vida satisfactoria? ¿Es preciso que dicha célula llegue a entender algún día en que consisten las necesidades vitales del inmenso animal al que necesariamente está vinculada junto a miles de billones de otras células como ella?
Estaremos de acuerdo que la suerte final de un elefante está marcada por factores que no dependen de la intervención de una única célula. Lo sabemos de cierto porque los elefantes no son unicelulares.
Una célula sólo necesita estar capacitada para cumplir con su cometido; ser célula. El cosmos únicamente espera de ella que escrupulosamente realice el ciclo vital individual que tiene genéticamente marcado. Eso es lo único que en la vida ha de hacer bien cualquier célula.
Aceptémoslo, entender la razón final no ha estado, ni estará nunca, al alcance de nadie que sea tan limitadamente humano como nosotros mismos.
Hemos de volver a ser humildes y reconocer que el proceso del cosmos ya funcionaba mucho antes de nuestra existencia. Incluso millones de años antes de que alguien supiera escribir y se le ocurriera difundir primero e imponer después cualquier ingeniosa Verdad.
Saber que toda la variedad de vida que observamos en el planeta tiene un plan coherente de nacimiento, de crecimiento y reproducción, saber que toda esa diversidad además está indivisiblemente interrelacionada, saber cosas como estas es lo que nos debe dar esa tranquilidad que llamamos “de espíritu”. Seguro que si hubiera dependido de los seres humanos o de sus dioses crear algo así, la vida nunca hubiera existido. Ni de milagro.
Para acabar propongo imaginar dos opciones. Primera, una célula que se auto proclama dios y se atribuye la creación del elefante. Segunda opción, una célula que no sabe en que tipo de suceso está incluida y reconoce que Todo tiene un orden que no se alterará porque ella no esté al corriente.
Yo evidentemente he elegido la segunda opción. Lo hago convencido de que pensando así, dentro de tres mil años las cosas serán más racionales, más acorde con las diferentes formas de vida en el planeta y con las leyes que sostienen toda esa vida.
Además, la ausencia de rivalidades religiosas nos permitirá descubrir que todos somos diversamente iguales en el mismo Universo real.
El nuevo Beato
Por Albert - archivo, colaboraciones, ual - 2/may/2011
El corresponsal de Le Monde en Roma, Philippe Ridet escribe el 28 de abril que San Pedro del Vaticano es un cementerio; que 148 papas han decidido pasar su eternidad dentro de las grutas vaticanas: bajo la basílica, o bien, después de su beatificación, dentro de una capilla de la propia basílica. Y que esto último pasará, a partir de este próximo domingo 1 de mayo, a los despojos mortales de Juan Pablo II, donde serán allí enterrados, cerca de la conmovedora Pietà de Miguel Angel. Y, en otro momento, dicho corresponsal se pregunta: ¿crisis de alojamiento o acto político?
Y es que, para ceder un puesto al nuevo bienaventurado ha sido necesario desplazar, desde el pasado 7 de abril, los restos de otro papa allí presente; es Inocencio XI (1611-1689), beatificado por Pío XII en 1956 -destacó aquel papa por razón de su papel, dice Ridet, en la batalla de Vienne, que en 1683 paró el avance turco sobre la Cristiandad-. Pero nunca jamás -añade con matiz irónico el periodista- un soberano pontífice había sido echado fuera de su lugar por otro.
¿Qué está ahora pasando? -nos podemos preguntar nosotros-. ¿Será sólo la presión popular, tras la muerte del papa polaco, de aquel grito multitudinario Santo, subito! ? Creo que, en este caso (más todavía que en todos los demás), habríamos de pensar que aquí se trata, más aún que en los demás casos, de un acto político.
En los primeros tiempos, la Iglesia fabricaba sus santos, por aquí y por allá, teniendo en cuenta sus martirios y bajo la égida de los obispos del lugar. Luego vino “la confiscación de la autoridad episcopal por parte de la Iglesia Romana, que fortifica su propia autoridad espiritual y temporal” -dice el historiador Roberto Rusconi, autor de Santo Padre (no traducido)-. ¿Y a qué sirve entonces la estrategia de fabricar santos? Valgámonos de nuevo de una frase sacada de algún otro lugar en Rusconi: “Los santos son la proyección de la imagen que la Iglesia quiere dar de sí misma en un cierto momento de su historia. Cada beatificación es, pues, un acto político”. Bajo esta luz, podríamos citar la canonización, en 1622, de San Ignacio de Loyola, fundador de la Orden de los jesuitas y que ratifica el triunfo de la Contrarreforma. Si bien son más paradigmáticas aún las infinitas beatificaciones lanzadas en masa por Juan Pablo II, con su clara opción por un bando en los mártires de la Cruzada; pero dejemos aquellas beatificaciones y vayamos a la otra: la que su propio sucesor y amigo, Benedicto XVI, va a hacer de aquel tan prolífico beatificador.
El frenético proceso de beatificación que pasado mañana se consuma, empezó pocas semanas después de la muerte del papa Wojtyla cuando su amigo y protegido Ratzinger anunció en latín la derogación “ad personam” de las normas canónicas que obligan a esperar cinco años desde el momento de la muerte para abrir una tal causa. ¿Por qué tal excepcionalidad -respecto a propias normas canónicas-? Según el vaticanista Filippo di Giacomo “la causa se abrió en la diócesis de Roma por motivos poco claros y se ha limitado a analizar los 27 años del pontificado de Wojtyla [es decir, la vida pública de un ídolo mediático al servicio de una determinada política] y no su vida anterior” ¿Será, quizás, una opción a favor de la citada fiebre beatificadora de quien creó tantos beatos y santos como todos sus predecesores juntos y, generalmente, todos de un mismo bando?
Otros, en cambio, creen que es más orientadora una ulterior explicación -véase Miguel Mora (El País, 15-I-2011)-: “Contribuirá a difuminar las sospechas de que el papa polaco y sus colaboradores más cercanos [y el más fiel, el propio Ratzinger] conocían los crímenes cometidos por Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, pederasta y corruptor de la curia de Wojtyla, de quien fue asesor principal para América Latina”. Similar opinión puede observarse en Bedoya (véase su artículo en la misma página de Mora): “En el caso de Marcial Maciel, Fundador de los Legionarios de Cristo, podría hablarse incluso de encubrimiento si no resultara cruel decirlo de quien va a ser beato…” Volviendo a Miguel Mora, éste cita a los principales promotores de la beatificación: al exportavoz de Wojtyla, Joaquín Navarro Valls, miembro del Opus Dei y, sobre todo, al exsecretario privado de Wojtyla, Dziwisz, arzobispo de Cracovia. Se podría tirar más aún de este hilo y la relación de estos personajes promotores. Si alguien se atreve a hacerlo, superando un hipotético miedo a que se hundiera su propio sistema de seguridades en aras de descifrar la verdad, puede hurgar en mi artículo “La gran ocultación de la pederastia y dónde hallar al ocultante” (localizable en: ateus.org -y luego, pulsando sobre artículos y publicaciones-).
Bedoya concluye, volviendo a Ratzinger: “Eran muy amigos y compartieron complicidades durante décadas, hasta hacerse muy ancianos, así que no ha de extrañar que se considerasen mutuamente elegidos de Dios en una misión de combate contra el modernismo del momento, llamado ahora laicidad y relativismo. Es decir, unos benditos”.
Respecto a pensadores cristianos y teólogos, Bedoya decía unas líneas antes: “Juan Pablo II resucitó la siniestra Inquisición pese a haberla clausurado el Concilio Vaticano II y puso al frente a un policía de la fe que ha descabezado sin contemplaciones a la mejor teología de los últimos siglos. Se llamaba Joseph Ratzinger, ahora papa Benedicto XVI”.
Claro que no es ningún misterio que el papa Wojtyla fuera elegido en un cónclave tras haber ido a postrarse ante la tumba de Escrivà de Balaguer en Roma. Y tampoco es ningún misterio que tras la “misteriosa” muerte de Juan Pablo I, el mando y dirección de la Iglesia fuese tomado por el bando “perdedor” del Concilio Vaticano II -quien desee conocer más detalles sobre este particular, puede leer en el mismo lugar informático, ateus.org (pulsando sobre mis artículos: “¿Por qué matar a Juan Pablo I?” y también, “El papel de la Iglesia en la alargada sombra de la Cruzada”).
Volvamos al malestar de los teólogos y a aquella su persecución que denunciaba Bedoya. En El País de 5-II-2011, su corresponsal desde Berlín, Laura Lucchini dice: “Un total de 144 teólogos de habla alemana han firmado un manifiesto que pide reformas urgentes en la Iglesia católica [...] Reclaman un nuevo inicio. El manifiesto supone el alzamiento más importante contra la cúpula de la Iglesia católica desde 1989, cuando 220 teólogos suscribieron la Declaración de Colonia, crítica con la gestión de Juan Pablo II”.
Y finalicemos con unas declaraciones nada sospechosas de anticristianismo -son del teólogo actual Juan José Tamayo (en uno de aquellos días)-: “Yo creo que el Vaticano como Estado y el autoritarismo papal son dos de los factores que más han contribuido al fracaso del cristianismo en su historia y que más escándalo generan entre los no creyentes, pero también entre no pocos cristianos evangélicos. Además, están en abierta oposición al Evangelio [...] al tiempo que alejan, más que acercan, de la fe en Jesús de Nazaret. La desaparición del Vaticano es condición necesaria para la recuperación de la credibilidad de la Iglesia en el mundo actual”.
El domingo, uno de mayo, el nuevo Beato.
Autor: Jaume Barallat
Murió el Diablo
Por Albert - archivo, colaboraciones, ual - 2/may/2011
Murió el Diablo. El Otro. La historia se repite. El Diablo no es sino el Dios de los vencidos, y su demonización no es sino un ardid más de guerra, para aplastarlos culturalmente. Muerto, tras larga agonía, el comunismo soviético, el islamismo encarnado en Bin Laden era el Diablo que justificaba el aplastamiento de los pueblos del Islam. Hoy ha muerto ese Diablo, tras la decadencia de su presunto poder, que revelan las actuales revueltas árabes.
Esperemos que esa muerte física del Diablo Bin Laden propicie también la de otro antiguo Dios que, para no convertirse ya en un vencido Diablo en una civilización más razonable y democrática, utilizó el espantajo Bin Laden. Así pudo recuperar en parte, con Bush, su categoría divina, justificando cruzadas económicas, bendecidas por quien, terminando su ciclo, ha sido consagrado beato “para la eternidad” en el preciso momento en que ha terminado también la carrera de Bin Laden. Descanse, y descansemos, en paz.
Martín Sagrera, religiólogo.
LA DIVINIDAD
Por Albert - archivo, colaboraciones, ual - 18/abr/2010
Con este articulo de nuestro amigo Jorge, de Cuba, iniciamos la publicación de colaboraciones que esperamos sean del interes general, como es lógico las opiniones de los colaboradores no tienen necesariamente que ser compartidas por la UAL, si bien el interes, por muy diversas razones, de los temas y contenidos aconsejan su publicación
LA DIVINIDAD
Jorge Fernández Costa (°).
La Divinidad no es un Dios, porque no es una persona imaginaria, sobrehumana, sobrenatural, todopoderosa y creadora.
La Divinidad es la cualidad esencial que determina el carácter divino en cualquier objeto de la realidad.
La divinidad se puede conocer directamente por medio de nuestros sentidos a través del conjunto de propiedades, fenómenos y procesos con los que se manifiesta y además indirectamente a través de sus rasgos esenciales y determinantes por medio del pensamiento racional que se desarrolla a partir del sensorial.
La Naturaleza es divina
Por ser su propia causa y el primer principio de todo cuanto existe.
Por ser omnímoda, eterna e infinita.
Por ser completa en si misma y perfecta en cada momento.
Por la Majestad, la Verdad y la Sabiduría así como la Justicia, las Riquezas y la Energía que atesora.
Por el inmenso e inexorable poder de sus Leyes y su maravillosa existencia material.
Por la fascinante belleza de todas sus creaciones incluyendo la vida y las diferentes especies.
Por la armónica disposición y eterno movimiento de todo lo que en ella se encuentra.
Por el asombroso orden, exactitud y cronología de todo lo que en ella ocurre.
Por hacerse realidad ontológica en todos los seres que pueblan el universo.
La naturaleza humana es divina.
Por las exclusivas y superiores necesidades así como los más puros sentimientos con que ellas se expresan.
Por la extraordinaria capacidad que posee de conocer la realidad y de actuar sobre ella
Por devenir en la conciencia de cada individuo como una persona inefable de la cual no puede apartarse, que le impone códigos de conducta, le aprueba o desaprueba, premia o sanciona, todo lo que siente, piensa, dice y hace y como un ser numinoso que le inspira: ideales, valores, deberes, derechos y virtudes.
Rindámosle culto a la Naturaleza por ser divina así como homenaje de gratitud, porque de ella procedemos y estamos hechos; porque de ella obtenemos todo lo indispensable para vivir y porque ella, inevitablemente, habrá de acogernos, al término de nuestros días.
Rindámosle culto también a todos los que desarrollaron y perfeccionaron por si mismos, su naturaleza divina y alcanzaron por ello la condición de paradigma, digno de admiración e imitación y después de su muerte, de veneración eterna-
Rindámosle homenaje de gratitud a todos los que inspirados por su propia naturaleza divina nos dieron amor y cuidados y lucharon por una sociedad y un mundo mejor para todos aquí y ahora.
Rindámosle también homenaje de gratitud a nuestra propia naturaleza divina por su permanente asistencia, en el proyecto de disfrutar una vida virtuosa y plena de felicidad.
(°).Librepensador. Ateo, MD. PhD. Habana. Cuba Año 2010. E-mail jomar@infomed.sld.cu









